ANTROPOLOGÍA DE LA ALIMENTACIÓN

ANTROPOLOGÍA DE LA ALIMENTACIÓN

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Hace unos 4 millones de años, que la humanidad existe como género. Vamos a abordar en este artículo, las consecuencias de la alimentación en el ser humano, aludiendo al pasado y centrándonos en el momento presente.

Durante milenios, obtener comida fue nuestra principal ocupación. Parece ser que un cambio climático nos obligó a dejar de ser hervívoros, para  asumir una dieta más omnívora.

La posición erguida, consecuencia de la desertificación de la selva africana, nos permitió desarrollar nuevas habilidades y poco  a poco, dejamos de ser presas fáciles para convertirnos en el mayor depredador del planeta, colocándonos en la cabecera de la cadena alimenticia.

El homo erectus, mantenía el consumo de frutos, granos y hierbas con el de carne y pescado. Los estudios relacionan estos últimos, con el aumento de nuestra capacidad cerebral, por un mayor aporte de aminoácidos esenciales y de ácidos grasos polinsaturados de cadena larga. 

El omnivorismo, implica una mayor autonomía, libertad, adaptabilidad y sociabilidad, porque la comida se comparte en los grupos familiares y sociales.

6281286910_b92d4df29a_bEl descubrimiento del fuego, nos permitió mejorar la digestibilidad y la eficiencia metabólica de los alimentos. Incluso se considera la cocción de estos, factor decisivo en el tránsito de la vida animal a la vida humana. La comunicación necesaria entre los grupos de población para coordinar la caza, pesca, cosecha y recolección, impulsaron el desarrollo del lenguaje y la inteligencia del ser humano.

El homo sapiens de hace 200 millones de años, descubrió la agricultura, fue abandonando el nomadismo y comenzó a cultivar cereales, vegetales y a domesticar animales. Este cambio tuvo lugar en el Neolítico e incidió de forma fundamental en nuestra alimentación y en nuestra estructura corporal, dando lugar a cuerpos menos musculosos  y esbeltos, debido a la disminución del ejercicio físico y al mayor consumo de alimentos de forma continuada.

La escasez dejó  de ser problema. Respecto a la relación entre alimentación y salud, ya en el siglo IV a. de Cristo, Pitágoras escribió sobre la dieta que sanaba la mente y el cuerpo.

Salvo etapas de hambruna provocadas por plagas y guerras, los diversos métodos de conservación, evitaron períodos de carencia.  A este respecto, la sal y el azúcar se vienen utilizando como saborizantes y conservantes desde hace siglos.

El hombre, se ha adaptado sin problema alguno a los alimentos accesibles en su entorno para desarrollar en cada lugar, una gastronomía autóctona diversa, en función de sus condiciones geográficas, climatológicas y sociales.trilla_del_trigo_en_el_antiguo_egipto

En cuanto al procesamiento de los alimentos, la aparición del pan, el aceite, el queso y bebidas fermentadas como la cerveza y el vino, son los primeros pasos dados por el ser humano en este sentido.

Pero a este nivel, el cambio crucial comenzó, a partir del siglo XIX, cuando la industria alimentaria, intenta mejorar las cualidades organolépticas y otras variables de sus productos procesados, junto con los tiempos y condiciones de conservación de los mismos, para poderlos transportar a cualquier lugar, alargando al máximo su mantenimiento en buenas condiciones.

Los primeros alimentos ligth, tuvieron como objetivo bajar las calorías. Hoy día los productos modificados en nutrientes han invadido el actual mercado a escala mundial con todo tipo de conservantes, modificadores del sabor, la textura y la composición nutricional, a través de aditivos y tecnología física y química.

Por otro lado, se han perdido los ciclos estacionales y los lugares de consumo propios de cada alimento. Hay de todo, durante todo el año, en todos los mercados de los países desarrollados. El principal problema de esta abundancia, es que hay que saber elegir y no es fácil optar entre tanto pseudo alimento.nuggets

La alimentación actual en los grandes núcleos urbanos, está condicionada por el tiempo y el espacio, debido al ritmo laboral, y las grandes distancias del trabajo al hogar.

Junto con el sedentarismo, aumenta el consumo de hidratos de carbono refinados, las grasas saturadascalorías vacías, lo cual hace aumentar la incidencia de las bien llamadas enfermedades de la civilización: diabetes, hipercolesterolemia, arteriosclerosis, cáncer…

La publicidad, ejerce una presión interesada sobre los consumidores, que abandonan la información adquirida de sus mayores y se dejan llevar por la comodidad de los productos precocinados. Salvo los que ya han perdido la salud, sólo una minoría se preocupa por ella. El principal objetivo de la mayoría es  simplemente, la imagen que proyecta a los demás.

Para conseguir, una imagen física agradable, multitud de propuestas propugnan diferentes formas de conseguirla.

También proliferan doctrinas que abanderan fórmulas para recuperar la salud perdida o para conservarla.

Es paradójico, que en esta época en la que se conoce tanto sobre nutrición, y es tan fácil acceder a esta información, nuestra alimentación y estilo de vida nos enferme.

Considero fundamental, sin ignorar recetas de otros países, recuperar el gran valor de la gastronomía tradicional, que en cada lugar se ha ido desarrollando en base a su clima, su cultura y su producción autóctona. 

Resulta imprescindible, transmitir a la población, propuestas nutricionales que tengan en cuenta la tradición culinaria del lugar, seleccionando los platos más saludables y asequibles y los más indicados en cada etapa vital.

Construir el asesoramiento individual en base a este patrón alimentario, para ajustarlo a cada individuo, según sus circunstancias personales y sociales, es la estrategia que desde mi punto de vista, nos toca asumir a los nutricionistas.

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BIBLIOGRAFÍA:

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  • Castro, T. de, 1996. La alimentación en las crónicas castellanas bajomedievales. Servicio de Publicaciones de la Universidad, Granada.

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